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lunes, 12 de noviembre de 2012

CAMINO DE LA VIDA ESPIRITUAL EN PAREJA





Uno de los objetivos que nos marcamos al iniciar la vida de este blog fue la de compartir recursos que nos encontrásemos en este amplio campo de Internet.
En este caso no solo está en Internet, sino que las parejas que dirigimos o estamos un poco comprometidos en la Pastoral Familiar de nuestra diócesis lo tenemos en casa para el cultivo de nuestra vida cristiana en pareja. 
Nos proponemos con esta entrada dar acceso al tema de estudio que para el presente curso van a manejar los Equipos de Nuestra Señora (en abreviatura ENS) en España. Lleva por título el de 
 

  Este tema de estudio ha sido propuesto por el Equipo Responsable Internacional de los ENS como continuación de la experiencia vivida en el XI Encuentro Internacional de Brasilia del año pasado.
Para “Atrevernos a vivir el Evangelio” debemos fortalecer nuestra unión con Jesús. Se trata de crear en los matrimonios una auténtica unión con Cristo, que nos lleve a vivir nuestra vocación y misión, nuestro carisma, de una manera madura y comprometida.
El recorrido arranca de un primer paso que es llenarse del amor de Cristo. El tema mira a nuestra propia conversión como personas y como matrimonios y responde plenamente a la pregunta que el Señor nos hace: “¿Que buscáis?”. Él espera cada día nuestra respuesta. 
 Se ha propuesto a los matrimonios como lema para este curso “Busquemos juntos a Dios”. Es necesario volver a la fuente, y como nos dice el Papa Benedicto XVI, “recomenzar a partir de Dios”.
Hay que recuperar la ilusión y las ganas del encuentro con el Señor, de ser de nuevo marido y mujer, la unión de dos “Buscadores de Dios”. Este tema de Estudio sobre la Espiritualidad Conyugal nos une también a la Iglesia que dedicará este año a la Fé, y nos traerá la exigencia de redescubrir el camino para vivir con entusiasmo renovado el encuentro con Cristo, juntos, en Matrimonio.

 Estamos seguros que puede resultar provechoso para cualquier otro grupo de matrimonios, esté o no vinculado a algún movimiento.

lunes, 26 de abril de 2010

ESPIRITUALIDAD CONYUGAL

Ayer, en la reunión con los matrimonios hermanos de nuestro Equipo de Nuestra Señora, reflexionábamos sobre la espiritualidad conyugal. Este movimiento basa su carisma precisamente en el cultivo de esta espiritualidad. Parecería, por tanto, que es algo connatural a nuestro vivir cristiano. Pero todos sabemos que el crecimiento en la fe, como en otros ámbitos, es siempre lento, de pequeños pasos, de retrocesos incluso, pero con la mira siempre puesta en el Señor que nos ha llamado, en pareja, a vivir la plenitud de su amor. Debemos volver de vez en vez a nuestras fuentes, a la intuición primera de los fundadores de este movimiento, para renovar y alimentar nuestra existencia cristiana de matrimonios.

También parecería que, puesto que la gran mayoría de los cristianos optan por la vida matrimonial, el cultivo de una espiritualidad conyugal es algo ordinario en la Iglesia, asumido y vivido con naturalidad por los matrimonios cristianos. Sabemos que no es así en buena medida. También desearíamos que fuera no sólo objeto constante de la preocupación pastoral de la Iglesia, sino que también estuviera asumida como fuente demostrada de fecundidad evangelizadora. Pero no. La reflexión teológica y la puesta de manifiesto de una espiritualidad específicamente conyugal es más bien insuficiente y tardía.

Se nos preguntaba ¿qué es para vosotros la espiritualidad conyugal? Como llevamos ya unos años atareados en esta tarea, teóricamente los cuatro matrimonios del equipo exponíamos lo mismo. Se trata de ser cristianos en unidad, unidos como cónyuges y unidos al amor de Cristo. Pretendemos progresar continuamente en la fe, estar a la escucha y en disposición de seguir la voluntad de Dios para nuestro matrimonio, comprometernos como tal pareja en la misión evangelizadora de la Iglesia. Es vivir el matrimonio con estilo cristiano, encarnando el evangelio en la unidad matrimonial, no por separado. Según palabras del fundador del movimiento, el P. Caffarel, esta espiritualidad permite a los esposos vivir su amor conyugal y su amor a Cristo a través de un solo y mismo amor, y les conduce por un camino de su santidad. Es el Espíritu quien permite a los esposos amarse como Cristo nos amó, y hacer realidad de modo privilegiado su llamada a la unidad. Para vivir esta espiritualidad es necesario encontrarse continuamente con Cristo en la oración conyugal, participar en la Eucaristía con un solo corazón y una sola alma, y en pareja abrir el corazón a las necesidades de la Iglesia y los hermanos.

Ahora bien, otra cosa distinta es que hayamos avanzado gran trecho en esta vivencia conyugal de la espiritualidad. Cierto que no es fácil. No fuimos educados sino para un cristianismo más bien individual. No recibimos una preparación al matrimonio donde esta exigencia imprescindible estuviera presente. Todo el caminar cristiano presenta dificultades, y la vida matrimonial no carece de ellas. Para ese progreso precisamente nos unimos, reflexionamos y oramos en equipo, para ayudarnos mutuamente y hacer camino en comunión. Por eso damos gracias a Dios que nos ha otorgado la gracia de permitirnos valorar y cultivar lo que por siempre será nuestro ser cristiano en alianza conyugal.

Pedimos al Señor que nos ayude a vivir esta espiritualidad, la nuestra, y que su necesidad y fecundidad se hagan cada vez más presentes en el cuidado pastoral de nuestras parroquias.