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martes, 4 de diciembre de 2012

EDUCAR LA FE EN FAMILIA


  El próximo 30 de diciembre, último domingo del año, la Iglesia celebra la festividad  y la Jornada de la Sagrada Familia de 2012
 
Con el lema “Educar la fe en familia” los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, invitan a todos los fieles a  reflexionar sobre la vital importancia de la familia en la “educación de la fe”.

... Asimismo, recordamos la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre , de un modo especial en este Año de la fe....

...Desde la primera evangelización la transmisión de la fe, en el transcurso de las generaciones, ha encontrado un lugar natural en la familia...

 …La nueva evangelización debe ir dirigida de manera primera y prioritaria a la familia, como la realidad a la que más han afectado los cambios sociales y la poca valoración de la fe.




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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Eucaristía de las Familias


Queremos hacernos eco de una convocatoria importante, que se ha consolidado  como una ineludible referencia de la concepción y celebración de la familia cristiana en España. El próximo viernes, Jornada de la Familia, se convoca a una Gran Eucaristía de acción de gracias por la familia en la Plaza de Colón de Madrid. Esperamos que, como en ediciones anteriores, sea un éxito de participación de familias madrileñas y españolas.

Existe una página web creada desde la primera convocatoria cuya visita recomendamos. En ella, además de otros contenidos,  se encontrará la nota de prensa con toda la información sobre la naturaleza de este acontecimiento y un documento  sobre la situación social de España.



 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

FAMILIA CRISTIANA, ARRAIGADA EN CRISTO

En plena celebración de la venida del Señor, la Iglesia en España celebra también la Jornada de la familia, el 30 de diciembre. Transcribimos algunos párrafos de la Nota publicada por los obispos de la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.

…En el marco de la próxima jornada que celebraremos el viernes 30 de diciembre con el lema «Familia cristiana arraigada en Cristo», los obispos queremos invitar a todas las comunidades cristianas, movimientos y asociaciones a ser testigos y portavoces del mensaje y la misión que el Santo Padre nos ha dejado: la familia, el hogar, fundado en el don que Cristo Esposo hace a la comunión esponsal indisoluble y abierta a la vida, forma parte de la esperanza de los hombres. De esta manera, el futuro de la humanidad y de la Iglesia se fragua en la familia.

La familia, arraigada en Cristo

La familia es la comunidad de personas nacida de la unión conyugal del hombre y la mujer, llamada a existir y a vivir en comunión de amor. Los esposos cristianos han de ser conscientes de que su amor nace de otro amor primero (Ap 2, 4) que lo genera, lo nutre y lo fortalece. Su unión se arraiga en la verdad de Jesucristo crucificado que se entrega por amor a su Iglesia (Ef 5, 25)…. La familia es el reflejo en la tierra del misterio de Comunión eterna que Él vive en el seno de la Santísima Trinidad. La familia, a imagen de la Trinidad, es origen de la vida y casa de la comunión donde se descubre, acoge, custodia, revela y se comunica el amor.

La familia tiene también la misión específica del servicio a la vida. Los esposos en su amor conyugal se hacen aptos para recibir el don de la vida. En esta comunión de amor el hombre puede ser recibido y apreciado por sí mismo y se descubre que toda vida humana es un bien y se la protege de tantas amenazas. Por eso mismo, los padres son también los primeros responsables de la educación de sus hijos para introducirlos progresivamente dentro de la familia humana.

Igualmente, mediante la regeneración por el bautismo, el hijo es introducido en la familia de Dios, que es la Iglesia, y recibe un corazón nuevo para vivir el amor y el perdón. Así, la familia colabora con Cristo y la Iglesia en la transmisión de la fe y la iniciación cristiana y es signo y recuerdo permanente para la Iglesia de que es esencialmente familia de hijos de Dios, llamada a establecer auténticas relaciones familiares.
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La familia, sujeto de la Nueva Evangelización

En el contexto de la nueva evangelización a la que nos convoca Benedicto XVI, conscientes de vivir en una sociedad con claros signos de esperanza como se ha puesto de manifiesto en la Jornada Mundial de la Juventud, pero al mismo tiempo convulsa, con temores y momentos de desesperanza, la familia tiene un papel muy especial. La primera manifestación de la misión de la familia cristiana como Iglesia doméstica es la transmisión de la fe. La familia nos descubre que formamos parte de una historia de amor que nos precede, no solo por parte de los padres y abuelos sino, de un modo más fundamental, por parte de Dios, según se ha manifestado en la historia de la salvación.

Somos eslabones de una cadena. Hemos recibido la fe y nos corresponde transmitirla con las palabras y hacerla creíble con el testimonio de nuestra vida.

 Por ello, además de ser objeto de una urgente Evangelización, como evidencia la situación de crisis planteada, a la familia le corresponde responsabilizarse de la enorme y trascendente misión de participar como sujeto activo en la Nueva Evangelización…

…Al igual que en otros tiempos difíciles la evangelización fue llevada a cabo por las comunidades cristianas y el monacato, hoy corresponde a las familias cristianas, fieles a la Iglesia, ser sujetos activos de la Nueva Evangelización.

En estos momentos las familias, con su capacidad de organización y asociación, deben ser impulsoras de una justa política familiar que responda a sus derechos, necesidades e ilusiones y que responda así a los deseos de la inmensa mayoría de nuestra sociedad en sus problemas de vivienda, educación, conciliación laboral, etc. Se trata de una tarea urgente e inaplazable. Europa necesita de la familia y no es posible la regeneración de Europa si no pasa por la realidad de la familia tal y como Dios la pensó. Como recordó Benedicto XVI en una de sus audiencias de este año: «En la Europa de hoy, las naciones de sólida tradición cristiana tienen una especial responsabilidad en la defensa y promoción del valor de la familia fundada en el matrimonio que, por lo demás, es decisiva tanto en el ámbito educativo como en el social».

Acceder a los materiales de la Jornada  AQUÍ

domingo, 19 de diciembre de 2010

JORNADA DE FAMILIA 2010


El domingo 26 de diciembre celebraremos la festividad de la Sagrada Familia y la Jornada de Familia,  bajo el lema de La familia, esperanza de la humanidad. Éste, surge de la acogida alegre y agradecida de las palabras del Papa Benedicto XVI,  en su reciente visita a Santiago de Compostela y a Barcelona. El Santo Padre ha retomado el mensaje profético que tantas veces Juan Pablo II enseñó en su extraordinario magisterio sobre el matrimonio y la familia: Jesucristo “en el silencio del hogar de Nazaret, nos ha enseñado sin palabras, la dignidad y el valor primordial del matrimonio y la familia, esperanza de la humanidad”.

Los obispos de la Subcomisión de Familia y Vida, quieren “invitar a todas las comunidades cristianas, movimientos y asociaciones a ser testigos y portavoces del mensaje que el Santo Padre nos ha regalado: el hogar, fundado en el don que Cristo Esposo hace a la comunión indisoluble y abierta a la vida entre un hombre y una mujer, forma parte de la esperanza de los hombres. De esta manera, el futuro de la humanidad y de la Iglesia se fragua en la familia”.

Nos enseñan los obispos que la familia es la esperanza del hombre porque es el lugar de la libertad. La familia constituye el ambiente apropiado para reconocer el rostro paterno de Dios y su amor absoluto e incondicionado. Es, por lo tanto, el primer cauce para reconocer la verdad más fundamental en la que se basa la auténtica libertad. Y la familia es esperanza de la humanidad, de un modo más fundamental, porque es el santuario donde la vida humana es acogida en todas sus etapas.

            La familia cristiana no puede existir sin la Iglesia ya que en ella Cristo se hace contemporáneo a todos los hombres, pero también la Iglesia necesita a la familia cristiana. No solo porque es el primer camino de evangelización del hombre, sino porque la Iglesia es, en su dimensión más fundamental, un misterio de comunión, familia de hijos de Dios.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Jornada de la Familia

Si hay una fecha importante para celebrar y reflexionar sobre la realidad de la familia, esa es sin duda la festividad de la Sagrada Familia , también dedicada a la Jornada de la Familia y la Vida. Conscientes de su trascendencia, nuestros pastores suelen aprovechar esta jornada para dedicar su carta pastoral por Navidad a proponer y proclamar el evangelio permanente de la familia. Así lo ha hecho nuestro obispo Don Amadeo, que en su carta ”Familia, quiérete a ti misma”, concluye con el siguiente párrafo:



…”Querida familia, aunque algunos no te quieren, quiérete a ti misma; sé lo que eres. Ya sabes que la Iglesia católica te quiere y te valora mucho; te quiere por lo que eres y por lo que haces. Y es precisamente porque los católicos te queremos, por lo que he escrito sobre ti una vez más; del mismo modo que escriben otros obispos. En esta ocasión lo he hecho para recordar las razones fundamentales por las que hay que valorarte. Como has podido leer, no he usado argumentos de carácter religioso, porque deseo que todos comprendan, con independencia del credo que profesen, que eres una institución natural y que tienes un servicio muy importante en la sociedad. Pero no te oculto que, al escribir, os he tenido en el pensamiento y el corazón a todas las familias cristianas de esta querida diócesis de Plasencia, y que es desde vosotros, desde vuestro
testimonio, desde donde he querido animar a todas las familias, que lleguen a leerme, a que se quieran a sí mismas, a que se defiendan y a que se muestren en sus valores, aunque se lo pongan muy difícil. Feliz Navidad a todos”.


Nos parece oportuno traer a este espacio varios enlaces hacia las cartas pastorales de algunos obispos de otras diócesis, para contribuir en nuestra pequeña medida a la continua proclamación del evangelio de la familia y la vida.

Carta de Mons. Josep Angel Saiz Meneses – Obispo de Terrassa
Carta de Mons. Francisco Gil Hellín – Arzobispo de Burgos
Carta de Mons. Juan José Asenjo Pelegrina – Administrador apostólico de Córdoba
Carta de Mons. Adolfo González Montes – Obispo de Almería
Carta de Mons. Vicente Jiménez Zamora - Obispo de Santander
Carta de Mon. José Sánchez González – Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Para leer cartas de fechas anteriores, en la página de la CEE pueden encontrarse sobre "Familia y Vida" y otros temas.

lunes, 28 de diciembre de 2009

JORNADA DE LA FAMILIA

Sin duda constituye todo un éxito de organización, asistencia y testimonio la celebración de la Eucaristía de la Sagrada Familia en la plaza de Lima de Madrid. Pero esta jornada se celebra también con intensidad y preparación por todas las diócesis de España, en sus parroquias y arciprestazgos.

Así ha sucedido en las parroquias de nuestra diócesis. En el arciprestazgo de Plasencia, la Eucaristía tuvo lugar en la parroquia de San Esteban y fue preparada por el Equipo de Pastoral Familiar del Arciprestazgo. Presidió la celebración D. Victoriano Ruiz Sánchez-Porro, vicario parroquial de San Esteban y consiliario de ese equipo y concelebró el  párroco D. Valerio Galayo López. Hubo participación de familias completas, y los cantos los animaron el coro parroquial y el coro de los Equipos de Nuestra Señora.A continuación, transcribimos las notas para la homilía pronunciada por D. Victoriano.

EN LA LIBERTAD Y EN LA VOCACIÓN AL AMOR

Hijo ¿Por qué nos has tratado así? (...)¿No sabíais que tenía que estar en la casa de mi Padre”? El cuadro del evangelio nos trae la imagen de la Sagrada Familia: Jesús, hijo único de Dios, concebido por el Espíritu Santo, nace hijo de María y es recibido paternalmente por José a quien se le confía los cuidados y responsabilidad de la paternidad humana.



En la Sagrada Familia vemos el ejemplo del crecimiento de Jesús en huma-nidad y en la experiencia humana de la religiosidad. Jesús vuelve con José y María a Nazaret, estaba bajo su autoridad e iba creciendo ante Dios y ante los hombres.

Confiado a la responsabilidad de sus padres y, guiado por su autoridad, Jesús iba creciendo entre la obediencia y la progresiva autonomía hasta la adulta libertad y entrega al amor. En los rasgos humanos de Jesús, tan vivamente adornados de bondad y de virtud,  se ponen de manifiesto el ejercicio de libertad por parte de Jesús configurando su carácter y el ejemplo y cuidado de sus padres para dejar en El la semilla necesaria con la que luego pudiera vivir su misión de Buena Noticia de Amor de Dios a los hombres.

Así también la familia cristiana está llamada al cuidado de la educación de sus hijos. En ella reciben los hijos la educación humana en que descubran la autonomía de una libertad que se orienta al bien y de una vida orientada por la vocación al amor. Es misión de la familia cristiana iniciar en la experiencia fundamental del ser amados. Y a partir de esa experiencia ir guiando progresivamente para que cada uno descubra su personal camino hacia el bien y el amor y adquieran las virtudes que formen su carácter e inclinen permanentemente su libertad a la bondad.

Es igualmente misión de la familia cristiana y tarea insustituible de los padres la educación en la fe. Son ellos los primeros transmisores de la fe, son los custodios del crecimiento de la vida recibida en el bautismo. Con el ejemplo, con la oración, con la palabra oportuna y la reflexión en los acontecimientos de la vida, con la participación en los sacramentos, con la colaboración activa en la formación religiosa de las parroquias y colegios.

Que la Sagrada Familia guíe a las familias cristianas. Que los padres no renuncien a su derecho y deber de educadores cuando cualquier otra instancia social quiera suplantarlos en esta misión. Que reciban de la sociedad, de la Iglesia toda la ayuda que necesiten. Que puedan alegrarse de que, como Jesús, los hijos crecen en sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres.

POR LA FAMILIA CRISTIANA

«¡El futuro de Europa pasa por vosotras, queridas familias cristianas!», fue una de las frases de la homilía que el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela dirigió a los asistentes  a la multitudinaria Eucaristía que se celebró en la Jornada de la Familia, festividad de la Sagrada Familia, en la plaza de Lima de Madrid.

Información completa de este acontecimiento puede encontrarse en la web Por la familia cristiana

A continuación,  transcribimos el mensaje que envió  el Papa Benedicto XVI:

"Saludo cordialmente a los pastores y fieles congregados en Madrid para celebrar con gozo la Sagrada Familia de Nazaret.
¿Cómo no recordar el verdadero significado de esta fiesta? Dios, habiendo venido al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es camino seguro para encontrarlo y conocerlo, así como un llamamiento permanente a trabajar por la unidad de todos en torno al amor. De ahí que uno de los mayores servicios que los cristianos podemos prestar a nuestros semejantes es ofrecerles nuestro testimonio sereno y firme de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, salvaguardándola y promoviéndola, pues ella es de suma importancia para el presente y el futuro de la humanidad. En efecto, la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir aquellos valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos. También en ella se comparten las penas y las alegrías, sintiéndose todos arropados por el cariño que reina en casa por el mero hecho de ser miembros de la misma familia.

Pido a Dios que en vuestros hogares se respire siempre ese amor de total entrega y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, alimentándolo y fortaleciéndolo con la oración cotidiana, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo.

Os animo, pues, a que, confiando en la materna intercesión de María Santísima, Reina de las Familias, y en la poderosa protección de San José, su esposo, os dediquéis sin descanso a esta hermosa misión que el Señor ha puesto en vuestras manos. Contad además con mi cercanía y afecto, y os ruego que llevéis un saludo muy especial del Papa a vuestros seres queridos más necesitados o que se encuentran en dificultad.
Os bendigo a todos de corazón.