viernes, 14 de mayo de 2010

INFORME EVOLUCIÓN DE LA FAMILIA EN ESPAÑA 2010

La situación y evolución de las familias españolas está muy dañada. Es la conclusión a la que se puede llegar tras la lectura del Informe Evolución de la Familia en España 2010 que ayer jueves hizo público el Instituto de Política Familiar.

Su presidente, EduardoHertfelder, lo presentó como el más conmpleto y actual, que  engloba en un solo documento la evolución de los principales indicadores de la familia en los últimos 30 años en España y en las Comunidades Autónomas.

El informe ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar de expertos de distintas áreas como psicólogos, demógrafos, sexólogos, expertos en conciliación de vida laboral y familiar, etc. y coordinado por el IPF.

El informe tiene tres partes:

• La primera efectúa análisis de la situación de la familia en España y en las Comunidades Autónomas y su evolución en los últimos 30 años en aspectos tales como demográficos, natalidad, matrimonial y de hogares.

• En la segunda se examina la evolución de las distintas políticas que la administración central ha aplicado en este tiempo y su comparativa con el resto de países de la UE.

• La tercera contiene propuesta de un conjunto de medidas que el Instituto de Política Familiar considera indispensables para la aplicación una verdadera política integral de familia y la implementación de políticas públicas con perspectiva de familia.

De su primera parte extraemos estos datos fundamentales, que dejan una triste sensación a cualquiera con sensibilidad hacia el bien tan preciado que es la familia.

- España alcanza casi los 47 millones de personas. El crecimiento de la población es debido en su mayor parte a la inmigración, que constituye el 12,16 % del total, es decir, 5,7 millones.

- Hay un millón más de personas mayores que jóvenes. Por cada 10 jóvenes, hay 12 personas mayores. De tal forma, que es el país europeo que más rápido envejece.

- Tan sólo una de cada 7 personas es menor de 14 años.

- Existe un déficit de natalidad en España. Nacen 52.000 niños menos que en 1980. El índice de fecundidad (1,46) está muy alejado del nivel de reemplazo generacional (2,1, situados bastante por debajo de la mayoría de países europeos. Uno de cada 5 nacimientos lo es de madres extranjeras.

- Cada vez se tiene los hijos más tarde (a los 31 años de media) y uno de cada tres hijos es extramatrimonial.

- El aborto supera los 115.000 anuales con un incremento del 115 % en los últimos 10 años. Es la principal causa de mortalidad en España. Desde 1985 en que se legalizó, se ha superado el millón trescientos mil abortos. En 2008, España ha superado en número a Alemania, y casi alcanza a Italia y Rumanía, de modo que es el quinto país europeo con más abortos.

- Los abortos que se producen en 15 días superan a los muertos en accidentes de tráfico de todo un año. Uno de cada 5 embarazos termina en aborto. Según la evolución actual, en el año 2015 España será el primer país europeo en número de abortos.

- Cada vez se producen menos matrimonios (casi 20.000 menos en 2008 que en 1990) y más tarde.

- En 2008 se han producido más de 118.000 rupturas. Cada 4,4 minutos se produce una. En los últimos diez años, los divorcios se han triplicado (en los últimos 10 años se han superado el 1.300.000). En España, por cada tres matrimonios se rompen dos.

- Más del 54 % de las rupturas matrimoniales afectan a hijos menores de edad.

- En apenas 4 años de la ley del “divorcio express” los divorcios se han incrementado un 115 %.

- Cada vez hay más hogares, pero con menos hijos. El 40 % no tiene ninguno. Uno de cada seis hogares es solitario

En otro momento haremos un extracto de los datos fundamentales de las otras dos partes. El lector puede consultar por sí mismo, en la página del IPF, este Informe

martes, 11 de mayo de 2010

LA FAMILIA, ÁMBITO DE EDUCACIÓN CRISTIANA (2)

EDUCACIÓN EN LA FE DE LOS HIJOS, MINISTERIO DE AMOR

La educación de los hijos en la fe depende principalmente de la vida cristiana de los mismos padres. Se puede argumentar e iluminar esta obligación que les incumbe desde distintas fuentes y en distintos modos, pero el más sencillo sentido común indica que cuando los padres se sienten y viven como cristianos, desearán y procurarán lo mismo para sus hijos.

Si los padres han descubierto la importancia y grandeza de su participación en la vida de Dios, si se han encontrado con la persona de Jesucristo y le han hecho espacio en el centro de su vida, lo primero que pensarán al educar a sus hijos es cómo conseguir que vayan poco a poco descubriendo a ese mismo Dios que ya han incorporado a su vida personal y conyugal.

Si los padres experimentan y agradecen que todo en su vida procede de Dios, si se sienten pensados y amados desde siempre por el Señor que los ha llamado “antes de todos los siglos” a ser perfectos como Él es perfecto, si anhelan el encuentro definitivo con el Padre que llenará de plenitud su corazón creado para el amor, sus hijos se verán desde sus primeros días envueltos en esa atmósfera de profunda emoción, experiencia y conducta cristianos que darán sentido a la vida familiar en todos sus aspectos.

Digámoslo con palabras de Juan Pablo II en Familiaris Consortio, número 38: Para los padres cristianos la misión educativa, basada como se ha dicho en su participación en la obra creadora de Dios, tiene una fuente nueva y específica en el sacramento del matrimonio, que los consagra a la educación propiamente cristiana de los hijos, es decir, los llama a participar de la misma autoridad y del mismo amor de Dios Padre y de Cristo Pastor, así como del amor materno de la Iglesia, y los enriquece en sabiduría, consejo, fortaleza y en los otros dones del Espíritu Santo, para ayudar a los hijos en su crecimiento humano y cristiano.

Y ahí mismo, en el número 39: También el Sínodo, siguiendo y desarrollando la línea conciliar ha presentado la misión educativa de la familia cristiana como un verdadero ministerio, por medio del cual se transmite e irradia el Evangelio, hasta el punto de que la misma vida de familia se hace itinerario de fe y, en cierto modo, iniciación cristiana y escuela de los seguidores de Cristo. En la familia consciente de tal don, como escribió Pablo VI, «todos los miembros evangelizan y son evangelizados».

Decíamos en nuestra anterior entrada que la familia nace del amor y está destinada al amor. La misión educativa también nace del amor que ha dado vida a los hijos (participación en el amor creador del Padre) y está destinada a ofrecer, servir y construir el amor. El amor es la fuente, el alma y la norma de toda labor educadora. Por otra parte, la familia cristiana, que se sabe nacida del misterio de amor de Dios en su hijo Jesucristo, quiere que toda su existencia esté envuelta y dirigida al cometido principal de alcanzar la perfección de la vida cristiana de todos sus miembros, por la participación en ese misterio de amor.

El hombre no puede vivir sin amor. La esencia íntima de cada persona está determinada por la llamada fundamental al amor. Esta vocación inscrita en el corazón del hombre, alcanza su completo sentido en la vocación a compartir, ya ahora y por toda la eternidad, la vida misma de Dios. De ahí que todas las dimensiones de la formación humana queden a integradas y reciban su pleno significado en nuestra feliz condición de hijos de Dios.

Los padres cristianos, participantes de la misma autoridad y del mismo amor de Dios Padre y de Cristo Pastor, hemos de empeñarnos con pasión, con gozo, con responsabilidad , con saber hacer y con especial dedicación en la educación cristiana de nuestros hijos.

viernes, 7 de mayo de 2010

LA FAMILIA, ÁMBITO DE EDUCACIÓN CRISTIANA

El amor, esencia de la misión educativa en la familia

Cuando dos novios deciden celebrar su matrimonio y formar una familia, hay una expansiva realidad que motiva ese proyecto: su mutuo amor, por el que cada uno anhela poner su corazón y todo su ser a disposición del otro. Ese amor descubierto es el que comienza a llenar su vida de entusiasmo y de sentido, constituye la gran noticia que necesitan compartir y celebrar, y se abre como camino compartido de felicidad.

La fe cristiana también tiene mucho, todo, que ver con el amor. Es la religión del amor. Los cristianos hemos conocido y hemos creído en el amor. Jesucristo nos lo ha manifestado. Él es para nosotros, el camino del amor y la felicidad. Por eso la fe en Él es una Buena Noticia. Dios es amor, y Jesucristo nos ha revelado que el plan de Dios ha sido crear al hombre por amor, para que realice su vida y su felicidad por medio del amor. Su mandamiento principal es ese: amaos como yo os he amado.

En la familia cristiana confluye el amor de Dios y el amor entre el hombre y la mujer. Y fecundan el matrimonio en santidad, en unión con Cristo, y en la vida nueva que se crea en los hijos, llamados también como los padres a compartir la misma vida de Dios. La familia nace del amor, y está destinada al amor. Según palabras de Juan Pablo II en Familiaris Consortio la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor. Por esto la familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa (n. 17).

Vamos a dedicar algunas entradas a la familia como ámbito de educación cristiana. Nos hemos referido de principio a lo que constituye el fundamento y contenido principal de esa misión. La misión educativa de los padres nace y está ligada a su misión procreadora, al servicio de la vida que constituye su principal cometido. Y más concretamente, la misión de educación en la fe que corresponde a la familia está enraizada en su participación en la vida y misión de la Iglesia.

En estos tiempos de “emergencia educativa”, de la que hay bastante conciencia social, pero que no encuentra soluciones adecuadas, bien merece poner de manifiesto la labor educativa de la familia y la responsabilidad de la familia cristiana en la transmisión de la fe, sin cuya aportación la Iglesia no puede desarrollar plenamente su misión.

Terminamos por ahora con estas palabras también de Familiaris Consortio: … el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida (n. 36).

lunes, 26 de abril de 2010

ESPIRITUALIDAD CONYUGAL

Ayer, en la reunión con los matrimonios hermanos de nuestro Equipo de Nuestra Señora, reflexionábamos sobre la espiritualidad conyugal. Este movimiento basa su carisma precisamente en el cultivo de esta espiritualidad. Parecería, por tanto, que es algo connatural a nuestro vivir cristiano. Pero todos sabemos que el crecimiento en la fe, como en otros ámbitos, es siempre lento, de pequeños pasos, de retrocesos incluso, pero con la mira siempre puesta en el Señor que nos ha llamado, en pareja, a vivir la plenitud de su amor. Debemos volver de vez en vez a nuestras fuentes, a la intuición primera de los fundadores de este movimiento, para renovar y alimentar nuestra existencia cristiana de matrimonios.

También parecería que, puesto que la gran mayoría de los cristianos optan por la vida matrimonial, el cultivo de una espiritualidad conyugal es algo ordinario en la Iglesia, asumido y vivido con naturalidad por los matrimonios cristianos. Sabemos que no es así en buena medida. También desearíamos que fuera no sólo objeto constante de la preocupación pastoral de la Iglesia, sino que también estuviera asumida como fuente demostrada de fecundidad evangelizadora. Pero no. La reflexión teológica y la puesta de manifiesto de una espiritualidad específicamente conyugal es más bien insuficiente y tardía.

Se nos preguntaba ¿qué es para vosotros la espiritualidad conyugal? Como llevamos ya unos años atareados en esta tarea, teóricamente los cuatro matrimonios del equipo exponíamos lo mismo. Se trata de ser cristianos en unidad, unidos como cónyuges y unidos al amor de Cristo. Pretendemos progresar continuamente en la fe, estar a la escucha y en disposición de seguir la voluntad de Dios para nuestro matrimonio, comprometernos como tal pareja en la misión evangelizadora de la Iglesia. Es vivir el matrimonio con estilo cristiano, encarnando el evangelio en la unidad matrimonial, no por separado. Según palabras del fundador del movimiento, el P. Caffarel, esta espiritualidad permite a los esposos vivir su amor conyugal y su amor a Cristo a través de un solo y mismo amor, y les conduce por un camino de su santidad. Es el Espíritu quien permite a los esposos amarse como Cristo nos amó, y hacer realidad de modo privilegiado su llamada a la unidad. Para vivir esta espiritualidad es necesario encontrarse continuamente con Cristo en la oración conyugal, participar en la Eucaristía con un solo corazón y una sola alma, y en pareja abrir el corazón a las necesidades de la Iglesia y los hermanos.

Ahora bien, otra cosa distinta es que hayamos avanzado gran trecho en esta vivencia conyugal de la espiritualidad. Cierto que no es fácil. No fuimos educados sino para un cristianismo más bien individual. No recibimos una preparación al matrimonio donde esta exigencia imprescindible estuviera presente. Todo el caminar cristiano presenta dificultades, y la vida matrimonial no carece de ellas. Para ese progreso precisamente nos unimos, reflexionamos y oramos en equipo, para ayudarnos mutuamente y hacer camino en comunión. Por eso damos gracias a Dios que nos ha otorgado la gracia de permitirnos valorar y cultivar lo que por siempre será nuestro ser cristiano en alianza conyugal.

Pedimos al Señor que nos ayude a vivir esta espiritualidad, la nuestra, y que su necesidad y fecundidad se hagan cada vez más presentes en el cuidado pastoral de nuestras parroquias.

martes, 13 de abril de 2010

Servicio de Información del Vaticano

Existen numerosas posibilidades de obtener información de la actualidad eclesial. En este mismo blog damos acceso a varias de ellas. Una fuente importante de información la constituye el Servicio de Información del Vaticano.

Desde hace unos días, el Vatican Information Service (VIS) también dispone de un blog. Ofrece la posibilidad de lectura de noticias actuales y el archivo de los últimjos años, en los idiomas español, inglés, francés e italiano.

También permite (ya estaba disponible anteriormente) recibir el boletín diario de noticias por suscripción.

En español, está en la siguiente dirección      http://visnews-es.blogspot.com/

sábado, 3 de abril de 2010

VIGILIA PASCUAL

                          ¡CRISTO HA RESUCITADO! ¡ALELUYA! 


Evangelio según S. Lucas: 24, 1-12

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Al llegar, se encontraron con que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida. Entraron, pero no encontraron el cuerpo de Jesús; de modo que se quedaron desconcertadas, sin saber qué hacer. De pronto se les presentaron dos hombres vestidos con ropas resplandecientes. A su vista, ellas se llenaron de miedo y se inclinaron hasta el suelo. Los hombres les dijeron:

- ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad que él os habló de esto cuando estaba en Galilea. Ya os dijo entonces que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores y que iban a crucificarle, pero que resucitaría al tercer día.

Ellas recordaron, en efecto, las palabras de Jesús, y, regresando del sepulcro, llevaron la noticia a los once y a todos los demás. Aquellas mujeres: María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago, y otras que estaban con ellas, fueron las que comunicaron a los apóstoles lo que había pasado. Pero los apóstoles no creyeron lo que ellas les contaban, pues les parecía una locura.

Pedro, sin embargo, se decidió, y echó a correr hacia el sepulcro. Cuando llegó, se inclinó a mirar, pero sólo vio los lienzos; entonces se volvió a casa, lleno de asombro por lo que había sucedido.


¡Oh Dios de bondad! En esta noche Santa,

en que celebramos la Resurrección de tu Hijo Jesucristo,

abre nuestros corazones a tu amor.

Y despiértanos a la alegría y al gozo de la Pascua,

para que así anhelemos, aquí en la tierra, la Pascua eterna del Cielo.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.